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Consejos de decorador para el salón

El salón es una de las habitaciones de la casa donde más tiempo se pasa. Al estar compuest0 por dos ambientes, zona de estar y comedor, su funcionalidad es doble y en ella se reúne la familia durante muchas de las horas del día y también los invitados: para comer, para ver la tele, charlar, descansar…

Sentirnos cómodos en él es de vital importancia. Y puesto que se comparte con otras personas, el ambiente que reine debe ser acogedor y de sosiego para que la convivencia sea tranquila y afable. Para conseguirlo hay ciertas pautas con las que siempre se acierta y que los decoradores profesionales conocen; hoy te las desvelamos.

Los colores.

Los mejores colores para decorar el salón son aquellos con los que tú te sientas cómodo. Parece una perogrullada pero no lo es. Muchas veces nos dejamos llevar por lo que nos cuentan o por las reglas qué no se sabe quién ha impuesto, sin pararnos a pensar si a nosotros nos gusta o no. Recuerda, lo primero y más importante es que te sientas bien.

Como norma general sí debes tener en cuenta que los tonos cálidos transmiten vida y energía. Los rojos, por ejemplo, pueden ayudarte a tener más energía mientras que los amarillos muy claros te levantarán el ánimo. Por su parte los tonos fríos  (verdes, azules , violetas…) resultan siempre mucho más relajantes.

Si te decides por alguno de ellos, sea el que sea, úsalo con prudencia. Lo más adecuado es reservarlo para un elemento y apostar para el resto por otros más atemperados como crudos, beis, piedra… Así, si decides pintar las paredes en un tono vivo, opta por muebles con tapicerías claras, o al verés.

 

Los textiles.

Úsalos para remarcar el estilo decorativo que quieras darle al salón, te sorprenderá lo que puede cambiar una habitación con solo renovar los textiles. Por ejemplo, si colocas una gran alfombra y sitúas sobre ella la mesa de centro , el sofá, y unos pufs, dependiendo del color en el que la elijas y de si lleva o no estampado y cómo sea éste, conseguirás dar al ambiente un aire más rústico, elegante, minimalista…. Además, también independizarás visualmente la zona de estar del resto de la habitación delimitando su espacio.

 

 

Y utiliza los cojines para integrar y adecuar la decoración a la estación del año en la que te encuentres; no son excesivamente caros y como ocupan poco los puedes guardar sin robar demasiado espacio a tus armarios. Per, sobre todo,  ¡es que tienen un resultado espectacular! Apuesta por ponerlos en tostados, marrones y verdes en invierno, y de colores y llamativos y con estampados florarles en verano. ¡Verás como la habitación parece otra!

Muebles y otros elementos.

Coloca los muebles de forma que no estorben al paso; es un error de principiante que resulta de lo más molesto. Y pon los que de verdad necesites, no llenes la habitación de piezas, con el tiempo te cansarás y habrás hecho una inversión totalmente innecesaria. Recuerda que cada vez son más los muebles con doble función que nos ofrecen los fabricantes, perfectos para evitar esa proliferación de piezas sin tener que renunciar a ninguna comodidad. En cuanto a su color y acabado, procura que combinen con el resto de los elegidos para la decoración, en el primer punto te lo hemos explicado.

 

Para dar personalidad a la estancia, añade algún objeto decorativo antiguo o vintague; se convertirá en el foco de atención. Y si no tienes problemas de alergias, coloca alguna planta, aportan una nota natural siempre fresca y relajante; las de hoja grande, llenan cualquier de forma sutil.

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