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Nociones básicas para amueblar una habitación

Antes de iniciar cualquier tarea sobre la que no tenemos conocimientos, nos informamos, preguntamos; en definitiva, nos interesamos por el tema.
En el caso de la decoración esto no suele pasar, nos lanzamos pintar las paredes de colores, a llenar las habitaciones del muebles, a colocar objetos decorativos por cualquier sitio solo por intuición…y desgraciadamente ésta no siempre es infalible. Si estás pensando en amueblar tu casa, no dejes de leer este post. En él encontrarás alguno de los pilares básicos para conseguir que no solo no resulte un desastre, sino que los espacios resulten prácticos y efectivos.

Lo primero, planificación

La mejor forma de evitar errores al amueblar una habitación es realizar una planificación previa. Lo primero que debes hacer es medir el perímetro del cuarto, luego dibujarlo a escala en un plano que incluya columnas, ventanas, puertas y cualquier otro elemento que pueda influir en la distribución.

Planifica también los colores con los que quieras decorar cada cuarto y compruébalo “en vivo” ayudándote con simuladores virtuales que puedes encontrar en muchas webs de marcas y tiendas de pinturas. Quizá ver toda una habitación pintada de rojo chillón te haga cambiar de idea y decidas no hacerlo en tu casa. Recuerda que la elección de los colores es muy importante porque puede potenciar distintos estados de ánimo pero también porque de ella dependerá la elección de los acabados de los muebles. Los colores oscuros mejor con lacados y maderas claras, y lo claros con caobas, wengués…

 

Segundo, busca la distribución adecuada

Llega entonces el momento de elegir los muebles. Y fíjate que decimos elegir, no comprar. Después de visitar tiendas y tiendas y decantarte por algunos, tómales también medidas, pásalos a papel (a escala), recórtalos y juega con ellos sobre el plano para ver si realmente encajan en tu casa.
Recuerda que es mejor comprar de menos que de más. Es decir, mejor un solo sofá que dos. Puede que el plano los dos hayan cabido sin problemas  pero careces de la sensación visual que da la realidad; una vez en tu salón pueden que resulten  asfixiantes.
Amuebla también bajo esta premisa el comedor y el dormitorio. Compra solo lo básico, una mesas y unas sillas para el primer caso y una cama, una mesilla y un armario para el segundo; más adelante podrás terminar de completar con aparadores, cómodas… si es que el espacio te lo permite y el día a día te hace ver que lo necesitas.

 

Tercero, cuida la iluminación

Es uno de los factores a los que menos atención prestamos pero que resulta muy importante. Y tanto la luz natural como la artificial. Ambas nos pueden ayudar a ampliar visualmente los espacios, a crear  atmósferas idóneas para estudiar, relajarnos, comer…
Es fundamental que no impidas nunca el paso de la luz natural. Por eso debes vestir las ventanas con cortinas o estores que la tamicen pero la dejen entrar. Y no coloques delante de ellas muebles o separadores que corten su paso.

Procura poner siempre que puedas cerca de terrazas, ventanas, balcones… los espacios dedicados a la lectura, trabajo y la zona de estar.

En cuanto a la luz artificial, fija como mínimo un punto cenital en cada habitación que sirva como luz general. Y luego distribuye otros de apoyo que creen atmósferas diferentes: en el dormitorio junto a la cama, en el salón junto al sofá; a los lados del espejo del cuarto de baño; debajo de los muebles superiores de la cocina (iluminando la encimera). Y por supuesto también en la mesa de trabajo y junto a la butaca de lectura, si las hubiera.

 

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