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Un sofá con nombre propio: Chester

La variedad de sofás que los fabricantes de muebles nos ofrecen es realmente amplia. De línea clásica o moderna, con dos, tres o más plazas; convertibles en cama; rinconeros; conchaise longue, con puffs integrados, con arcón…

Pero seguro que habéis oído hablar de uno con nombre propio: el sofá Chesterfiel, o Chester como es más conocido. Se trata de uno de los sofás más clásicos que no pasan de moda y que se adaptan bien a cualquier estilo. Nada más gratificante para los amantes de la decoración que darse un paseo por los mercadillos o tiendas de antigüedades y encontrar un original de esta preciada pieza. Pero afortundamente, continúa fabricándose y te ayudamos a descubrirlos.

Sus características

El sofá Chester es un sofá de línea clásica cuyo origen parece ser inglés. Y decimos parece, porque no todos los historiadores coinciden en determinar el origen de su nacimiento aunque la teoría más aplaudida es que el conde de Chesterfield, de ahí su nombre, encargó una pieza a un ebanista con la premisa de que permitiera a los caballeros sentarse guardando una postura elegante; según este aristócrata los sofás que había hasta la fecha deformaban la planta de los señores cuando tomaban asiento. ¿La clave para conseguirlo?: que tuviera un respaldo que les permitiera sentarse erguidos.

Pero ésta no fue la única característica que hizo de esta pieza un diseño completamente innovador. También fue el primer sofá totalmente tapizado en capitoné; es decir, con un acolchado con forma de rombos con sus uniones rematadas por botones. Pero además, fue también el primer sofá relleno por completo de muelles, circunstancia que lo hacía mucho más confortable.

En cuanto a su estructura también es muy característica: patas cortas y el respaldo y los brazos formado volutas a la misma altura.

¿Clásico o rejuvenecido?

La posibilidad de tapizar esta emblemática pieza en cualquier tipo de tapicería, la única excepción son las telas de rayas cuyos dibujos no resultan adecuadas para un capitoné vistoso, hace de él una pieza muy versátil que se puede integrar en cualquier estilo.

Por supuesto, las tapicerías más clásicas son piel y terciopelo, pero en la actualidad las tiendas apuestan también por otras muchas opciones. El blanco se constituye el color bandera para una decoración clásica; las telas vaqueras resultan muy atractivas si lo que se quiere es introducir la pieza en ambientes juveniles o rincones específicos como , por ejemplo, uno de música (recuerda mucho al rock). También los hay tapizados en eco piel, o pieles envejecidas y en otras más modernas y atrevidas como el modelo que te mostramos a continuación con una alegre tapicería, que además es ingnífuga, que combina distintos estampados lo que da a este sofá gran personalidad.

 

 

Complementos

En la primera imágen anterior puedes ver un reposapiés a juego con el sofá; una pieza que no hace otra cosa que potenciar su comodidad. Como él está tapizado con la misma tela y sigue su mismo diseño de líneas redondas y tapicería en capitoné. Ahora bien, si lo que necesitas es completar el múmero de asientos pero no te cabe otro sofá, puedes añadir esta butaca chester completamente a juego y un pequeño escabel donde reposar los pies, imagínalo todo en tu salón.

 

 

Si prefieres un diseño algo menos “atrevido” mira esta butaca orejera tapizada en ecopiel, es perfecta: respaldo tapizado en capitoné, brazos redondeados y cómoda y mullida. Se integrará a la perfección con cualquier sofá Chesterfiel.

 

 

 

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